La joyería Aldao abrió sus puertas el 15 de mayo de 1911 en la calle de la Sal. Siete años más tarde, cuando la principal actividad comercial todavía se encontraba en Caballero Gracia, y apostando por la nueva arteria de Madrid, se trasladaría a la Gran Vía. Lo que parecía arriesgado entonces resultó ser el lugar desde donde Aldao adquirió todo el prestigio que hoy mantiene como referente del sector. Su fundador, Don Manuel Fernández Aldao Balbis, aprendió el oficio desde los once años trabajando con su padre, un joyero de La Coruña. En 1931, en un sector de tradición más bien masculina, su hija Antoñita Fernández-Aldao se incorporó dedicando toda su vida profesional a Aldao y sus clientes. Por ello, tras 73 años de labor impecable, en el año 2003 se le concedió la Medalla al Mérito en el Trabajo, en su categoría de oro.

atelier

UNAS NUEVAS INSTALACIONES

Hoy cuarta y quinta generación continúan el centenario negocio familiar aunando tradición, artesanía e innovación desde su reciente y única ubicación situada en la emblemática calle Argensola. Un nuevo concepto más íntimo en el que la familia Aldao ofrece asesoramiento directo para todos sus clientes, tanto en la elección de cualquiera de las joyas disponibles para compra inmediata, como en el diseño de creaciones personalizadas, que no volverán a ser reproducidas.

Una experiencia completamente personalizada en la que Aldao acompaña al cliente en cada una de las fases del proceso de diseño de su pieza. Desde la puesta en común de ideas y el bocetaje inicial con soluciones de diseño generadas desde la experiencia, hasta la selección de piedras preciosas naturales de la mano del gemólogo de la familia. Dando vida a la pieza final y materializando lo que antes sólo se encontraba en la mente del cliente. Una colaboración que garantiza que la joya albergue tanto los deseos del cliente como la sabiduría, el gusto y la calidad de la mano de obra tradicional de Aldao.

argensola shop
argensola shop

PIEZAS ÚNICAS DESDE 1911

Profesionales de la joyería que conectan con deseos y necesidades, que asesoran, transmiten el valor de una pieza y las características que la hacen perfecta para una persona o un momento. Tras las puertas de Aldao, cualquier cliente encontrará su casa. Una casa que continúa llevando por bandera sus valores originales de calidad, tradición y discreción.